domingo, 7 de febrero de 2010

"El momento más solemne de mi vida, es cuando recibo La Santa Comunión."Santa Faustina. D,1804-


Meditacion:
La Voz de Dios
. ."Desde el Santísimo, en silencio interno y externo, Dios nos hará sentir Su Voz Que Nos Dará La Paz."

Por la noche, durante la bendicion, comenzaron a atormentarme los pensamientos de este tipo: todo lo que digo sobre esta gran misericordia de Dios¿No es por casualidad una mentira o una ilusión?... Y queria reflexionar sobre esto durante un momento; de repente oí una voz interior clara y fuerte: Todo lo que dices sobre Mi bondad es verdad y no hay expresiones suficientes para exaltar Mi bondad. Estas palabras fueron tan llenas de fuerza y tan claras que daria la vida por ellas, de que procedian del Señor. Las reconozco por una profunda serenidad que me acompañó en aquellos momentos y que quedó después. Esta serenidad me da una fortaleza y un poder tan grandes que nada son todas las difiultades y las contrariedades, y los sufrimientos, y la muerte misma. Esta luz me ha levantado un velo del misterio de que todos los esfuerzos que emprendo para que las almas conozcan la Misericordia del Señor son muy agradables a Dios y de eso viene a mi alma tanta alegría que no sé si en el Paraíso puede haber mayor. ¡OH, si las almas quisieran escuchar al menos un poco la voz de la conciencia, y la voz, es decir la inspiracion del Espiritu Santo! Digo: al menos un poco, ya que sí una vez nos dejamos influir por el Espiritu de Dios, El Mismo completará lo que nos falte. Diario/359

Señor! Pon en mi espíritu la suave
serenidad de la naturaleza
que de la duda y el dolor no sabe...

Señor! Ya nada quiero, nada ansío
,Señor, dame paz, Señor, dame la paz que miro cuando contemplo, el caliz donde me esperas,
En Ti y por Ti yo espero y creo y amo,
en Ti y por Ti, mi Pan, Misterio mío.

Bendito seas Señor, Padre que estás en el cielo, porque en tu infinita misericordia te has inclinado sobre la miseria del hombre y nos has dado a Jesús, tu Hijo, nacido de mujer, nuestro salvador y amigo, hermano y redentor.

Gracias, Padre bueno, por dejarnos a traves de Santa Faustina La Devocion a La Divina Misericordia, y por ayudarnos a prepararnos para su fiesta , donde Tú, lleno de amor, esperas a tus hijos descarriados para darles el abrazo del perdón y sentarlos a tu mesa, vestidos con el traje de fiesta. Gracias Padre.

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

¡A ti, Padre, nuestra alabanza por siempre!


Rezamos La Coronilla Aquí juntos con este video:



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